Angustia del puerperio

Futura Mamá

17/03/2019

¿Angustia en el puerperio = depresión posparto?


Etimológicamente la palabra puerperio viene del latín "Puerperium"  (Mujer en trabajo de parto o pariendo) que se conforma a partir del sustantivo "puer" (niño) y el verbo "parere" (parir, dar a luz). El concepto de puerperio es utilizado en la obstetricia para delimitar el período que se extiende desde el alumbramiento, hasta la restitución del útero al tamaño normal del mismo, es decir, al tamaño anterior al embarazo. Este período de tiempo abarca entre seis y ocho semanas.

Existe variada información acerca de los cambios físicos y hormonales de las mujeres durante el puerperio y desde la medicina hay una larga lista de signos de alerta a tener en cuenta: cistitis, absceso mamario, infección de la episiotomía, hemorroides, desgarros vaginales, endometritis, etc. Estos fenómenos clínicos coinciden con la caída abrupta de las hormonas de estrógeno y progesterona lo que aparentemente provoca las alteraciones anímicas.

Muchas mujeres experimentan después del parto o cesárea fuertes sentimientos de desesperación, tristeza, nervios y agotamiento entre otros. La angustia invade y se rebalsa; la sensibilidad está a flor de piel, el llanto a la orden del día.

Desde el ámbito médico emerge el concepto de depresión posparto para identificar y tipificar este “trastorno” que, para considerarse como tal, debe tener una duración delimitada ya que pasado ese tiempo se considera sólo depresión.

“Tengo depresión posparto”, se consuela la flamante madre y así, sin ahorrarse alguna culpa, se sella, se  obtura cualquier pregunta a partir de ese significante que da sentido al sentir de la parturienta.

Desde la perspectiva psicoanalítica hay todo otro universo por descubrir ya que el cuerpo no es exclusivamente una sumatoria de órganos, sino pareciera ser que la hormona comanda y controla a un sujeto sin escapatoria.

Para que una mujer pueda nombrarse como madre, para que un bebé pueda ser nombrado como hijo, hace falta un trabajo simbólico. Simbólico quiere decir que es necesaria una operación de nominación: ese niño debe dejar de ser un cuerpito de la pura necesidad, para ser cubierto con el baño del lenguaje,  para ser acogido y albergado dentro de un espacio significante.

La maternidad es un acto ó, al menos, en el mejor de los casos debiera ser un acto. Es decir que la maternidad ejerce un efecto sobre el sujeto que lo nombra con un nuevo significante, lo cual implica que el sujeto ya no es el mismo que era antes de ese acto de nominación. Cambian las coordenadas simbólicas, reales e imaginarias, lo cual compele a la asunción de una nueva posición subjetiva. 

A su vez es un momento de reacomodación de la relación de pareja ó de la asunción de la maternidad en soltería en caso de no haber una pareja. De qué manera se introduce el hijo o hija dentro de la relación de pareja, cómo ser dos cuando ya son tres ó, cómo asumir y aceptar que son dos y no tres como se había alguna vez fantaseado.

La maternidad es un acto que implica un antes y un después, en el cual el después requiere necesariamente reeditar los lazos hacia los otros, hace inminente y apremiante un reajuste de los vínculos familiares, sociales, amistosos, laborales, etc. Hace falta que se rearmen los lugares ocupados anteriormente con la introducción de este nuevo “modo de ser” que es el de ejercer la función materna. Pueden surgir disputas en relación a otras funciones ejercidas anteriormente que otorgaban al sujeto prestigio o reconocimiento: “Ya no soy tan buena amiga, porque no estoy tan disponible” o “ya no soy la mejor de mi trabajo porque no puedo asumir mayores responsabilidades” y así la lista puede ser de lo más diversa por cada mujer devenida madre.

Todo este proceso lleva tiempo, un tiempo lógico que no depende del tiempo que se mide en horas o meses y es subjetivo: cada madre tendrá el suyo.

No podemos universalizar a todas las parturientas desacomodadas en su subjetividad bajo el concepto de depresión posparto, ya que la angustia que trae consigo la maternidad es singular a cada mujer y está atravesada por su peculiar historia. Lo mejor que podemos hacer es no hablar por ellas y ofrecerles la palabra.


 Lic. Guillermina Franzino

Psicoanalista

M.P 52156

Trabajos anteriores

Coordinadora del Área de Recursos Humanos en Instituto de Clínica y Cirugía Lobos

Psicóloga referente en Dirección de Niñez y Adolescencia en Municipalidad de La Plata

Actualmente

Coordinadora del taller "¿y ahora que hacemos?" Encuentros-taller para madres

Atención en consultorio calle 3 nro. 1234 entre 57 y 58 5°B

Contacto: guillerminafranzino@yahoo.com.ar

Te celular: 54 9 221 5370047

           

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